Romanos, curiosidades y la novela «Pretoriano y mártir»

La documentación es parte del trabajo del escritor. Con la novela Pretoriano y mártir no hubo excepción. Para ser lo más fiel posible a la Historia y dotar de rigor y credibilidad a la novela, me remangué para documentarme bien.

Me empapé de lo que nos ha llegado hasta nuestros días sobre el prota, san Sebastián, de otros santos y mártires de la época y de cómo era la vida en la antigua Roma. Esta civilización abarcó un periodo de unos 1.000 años. Para mi caso en concreto, me interesaban el siglo III y principios del IV.

Al documentarme, aprendí mucho. Gran parte queda reflejada en la novela. Ahora, en esta entrada, te comparto una muestra.

A continuación, unas curiosidades sobre la civilización que tenía costumbres y tradiciones que, siglos después, todavía mantenemos.

Hora de comer

Los romanos realizaban tres comidas al día ¿Adivinas? Sí, desayuno, almuerzo y cena.

La más importante era la cena. En ese momento, tras la jornada, era una ocasión que se compartía con amigos y familiares, y además de alimentarse, se socializaba.

Dieta romana

En su dieta abundaban hortalizas, frutas, frutos secos, cereales, legumbres y aceite de oliva, cómo no. Puede que te sorprenda, pero en las cocinas romanas la carne era un bien escaso.

También en vez de sal se utilizaba el garum. Consistía en una salsa salada elaborada con vísceras fermentadas de pescado.

Por otra parte el azúcar no estaba al alcance de todos y para endulzar la repostería se recurría a la miel, los dátiles o las uvas pasas.

Ropa interior

En la época de los romanos ya existía la ropa interior, aunque hubiera quien no la usara debajo de la túnica.

Tanto para hombres y mujeres se utilizaba el subligar para cubrir las partes nobles. Este podía ser de lino o cuero y se sujetaba la cintura por una cinta de tela más fuerte o cuero.

Las mujeres para sostener el pecho, a modo de bikini, utilizaban el strophium.

Imagen de las ruinas del Foro romano.

Educación

Aunque no era obligatoria, los niños a partir de seis o siete años podían recibir una educación básica a la que incluso las clases más humildes podían acceder. Si bien estas no podían permitirse que sus hijos fueran a una escuela o tener un tutor privado en casa, por poco dinero podían pagar a un maestro que enseñaba en un lugar público.

De este modo, niños y niñas podían aprender lectura, escritura y aritmética. Más allá de esta etapa, la mayoría no continuaba los estudios. Ellas porque solían casarse y ellos porque solo los de las familias más ricas tenían opción a seguir pagando la educación.

Cárcel

La cárcel no era un castigo en sí mismo. Era el lugar en el que permanecían los presos desde su detención hasta el juicio.

De hecho, en Roma, las cárceles se distribuían entre los edificios públicos. Eso sí, la conocida como Cárcel Mamertina era una prisión de máxima seguridad para los enemigos de Roma en la que los encarcelados esperaban su ejecución.

Legionarios y pretorianos

En el ámbito militar, los pretorianos pertenecían a un cuerpo de élite que servía directamente al emperador como escolta y protección.

A diferencia de los legionarios, los años de servicio eran menos (16 en vez de 20), la paga, mayor y solo iban al campo de batalla cuando lo hacía el emperador.

¿Conocías lo que comento en esta entrada? ¿Qué más sabes sobre los antiguos romanos? Puedes dejar tu comentario.

Imágenes de la entrada: Pixabay y Getty Images.


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2 comentarios en «Romanos, curiosidades y la novela «Pretoriano y mártir»»

    • Hola, FJ7:
      Gracias por tu comentario.
      Ahora sabes un poco más sobre los antiguos romanos.
      Un saludo.

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M. C. Cucharero - Escritora

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