No vuelvas a decir que no tienes tiempo para leer

El día tiene 24 horas lo mires por donde lo mires y te pongas como te pongas. Y, como dice Jesús de Nazaret, por mucho que uno se afane, no va a añadirle un minuto más (Mt 6, 27).

Hay a quienes les gusta leer, pero dicen no tener tiempo para ello. ¿Te ocurre lo mismo?

A mí me sucedía por temporadas. El verano era mi época de mayor lectura. No obstante, de un tiempo a esta parte me obligo a leer a diario. Como escritora, no puedo dejar la lectura de lado.

Actualmente, el 46,2 % de los miembros del club de lectores de M. C. Cucharero lee cada día (¡estupendo!). Pero si tú no te encuentras dentro de ese grupo y quieres conseguir un rato de lectura en medio de los afanes del día a día, lo mejor es organizarte y descubrir en qué momentos aprovechar para bucear entre letras.

Aquí te dejo una lista con ocho ideas para buscar ese tiempo de lectura a lo largo del día.

1. Levántate antes

Madrugar o levantarte antes puede que no sea la opción más recomendable para ti si ya duermes poco o si abrir los ojos cuando suena el despertador, es un esfuerzo titánico.

No obstante, si ese no es tu caso, gana un rato de lectura levantándote antes. Eso sí, cuidado con quedarte tumbado en la cama porque corres el riesgo de ponerte a leer con los ojos cerrados y volver a dormirte.

2. Antes de dormir, lávate los dientes y lee

Lee antes de dormir, al igual que te lavas los dientes (porque lo haces, ¿no?) y te pones el pijama. Lo mismo hasta te ayuda a conciliar el sueño y no porque escojas un libro aburrido.

Sin embargo, existe el peligro de que el libro te enganche y te haga robarle horas al sueño, lo que no es recomendable.

¿A quién no le ha pasado? Te dices: “Unas páginas más” o “un capítulo más” y cuando miras la hora, se te ha hecho tarde y, para colmo, por la mañana tendrás sueño y no podrás levantarte antes para seguir leyendo.

Otra desventaja es que te quedes dormido con el libro abierto y, si las usas, con las gafas puestas. Lo que entraña un peligro para el libro, para ti, tus gafas o tu cara.

3. Espera con un libro

Hay situaciones cotidianas en las que nos toca hacer cola y esperar a que nos atiendan: en la consulta del médico, en la parada del autobús, en el banco, en la caja del supermercado, en la carnicería, cuando has quedado con tu amigo que llega tarde…

Estos tiempos “muertos” son el momento ideal para sacar tu libro y ponerte a leer haciendo más amena y llevadera la espera. No digas que no sueles llevar un libro encima porque en este artículo te conté cómo hacer de tu móvil un lector de libros digitales, así que en vez de perder el tiempo en Internet, lee.

Advertencia: ojo con entrar tanto en la lectura que se pase el turno.

«Que pase el siguiente que estoy en una parte superinteresante».

4. Aprovecha los trayectos

Cuando vas en transporte público o durante un viaje (siempre y cuando no te toque conducir, claro), no está mal llevar a un libro de compañero si vas solo.

Te hará más entretenido el trayecto y, a veces, lamentarás haber llegado a tu destino sin haber concluido ese capítulo tan emocionante en el que estabas sumergido.

En el caso de que te toque conducir, no tienes por qué renunciar a una buena historia. Existe el formato audiolibro.

5. Reserva un tiempo para leer

Al igual que te organizas para guardar un momento diario para otras cosas, también puedes reservar tu tiempo para la lectura. Bien sea en ese rato antes o después del almuerzo o de la cena, cuando llegas a casa después de las clases o del trabajo, mientras te alimentas si nadie más te acompaña, etc.

Prográmalo en tu día a día y procura mantenerlo.

6. Elige lectura a televisión

Decía Groucho Marx que la televisión era muy educativa ya que si alguien la encendía, él se iba a otra habitación a leer un buen libro.

De modo que si dispones de un rato para la tele, tienes tiempo para leer. Cambia la tele por un buen libro.

7. Escoge lecturas que te motiven

Es más fácil que encuentres tiempo para leer cuando un libro engancha. Si aburre a las piedras, se te ocurrirá otra cosa que hacer antes que ponerte a leer.

Busca lecturas que te motiven, incluso puedes empezar varios libros y elegir cuál leer en cada momento.

8. Únete a un club de lectura

Un club de lectura es un grupo de personas que leen un libro y se reúnen para comentarlo e intercambiar opiniones.

Existen clubes de lectura presenciales y virtuales, así que navega por Internet en busca de uno que encaje con tus gustos literarios o infórmate en la biblioteca. En ambos casos, el objetivo es el fomento de la lectura y darte la oportunidad de leer y compartir tu valoración con otros.

Y hasta aquí las ocho ideas sobre sacar tiempo para leer. Ahora ya no hay excusas para decir que no lees por falta de tiempo.

¿Y tú qué haces para reservar un momento de lectura? Compártelo en los comentarios.

Imagen de portada: Renato Abati en Pexels. Imagen del artículo: Viktor Forgacs en Unsplash.


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